Dra. María Esther Urrutia Aguilar
Jefa de la División de Educación Continua, Facultad de Psicología, UNAM.
Coordinadora de la Subcomisión de Educación Médica Continua, CONAMEGE.
Dra. Viridiana Rosales Amaya
Presidenta del Consejo de Certificación en Medicina General de la Ciudad de México A.C.
Coordinadora de Oficina del Subcomité de Educación Médica Continua, CONAMEGE.
En 2024 el Subcomité de Educación Médica Continua del Comité Normativo Nacional de Medicina General (CONAMEGE), realizó una evaluación de su Reglamento vigente desde 2009. Con base en el análisis y en la reflexión sobre los avances de la educación médica continua (EMC) encontrados en la literatura y, considerando su vinculación con la certificación de los médicos generales, los integrantes de dicho Subcomité replantearon los lineamientos y la actualización de algunos artículos de la regulación vigente; entre ellos, se estableció una nueva clasificación de las actividades académicas, de la normatividad y de los nuevos puntajes para cada una con la finalidad de conferir certeza de calidad académica y una evaluación más justa.
Desde la perspectiva de que el futuro de la certificación médica se integrará no solo con el examen de conocimientos, sino a través de la evaluación de la competencia en el desempeño real y de la capacidad de adaptación a un entorno sanitario en rápida evolución y de la competencia digital para mejorar la eficiencia y la seguridad,1 la EMC deberá considerar que las principales áreas a abordar son las centradas en los avances tecnológicos, salud digital, informática médica e inteligencia artificial (telemedicina y atención remota, medicina genómica y personalizada, y uso de expediente clínico electrónico).
Aunado a lo anterior, la EMC estará dirigida a la calidad asistencial, seguridad y práctica basada en sistemas; a la equidad, a los determinantes sociales y a la diversidad.2 Así como del profesionalismo y desarrollo personal continuo.3
En el ejercicio cotidiano de la medicina general, el profesional se enfrenta a un amplio espectro de patologías, que frecuentemente coexisten o se encuentran interrelacionados. Esta complejidad clínica exige atención integral, toma oportuna de decisiones y adecuada orientación del paciente respecto a su estado de salud.
Por lo anterior, la EMC del médico general debe ser amplia, práctica y orientada al desarrollo de competencias esenciales para el primer nivel de atención, además de integrarse a los procesos de certificación profesional en áreas de alto impacto en salud pública. Todo ello, bajo un enfoque multidisciplinario que fortalezca la mejora en la calidad en la atención sanitaria.
Ante este panorama, la actualización permanente no solo es necesaria, sino indispensable. El desarrollo profesional continuo debe sustentarse en intervenciones educativas cuidadosamente diseñadas, elaboradas e implementadas con el propósito de fortalecer las habilidades clínicas, incrementar la confianza profesional y promover cambios significativos en la práctica cotidiana.4 De esta manera, la EMC se convierte en un pilar fundamental para garantizar una atención de calidad, pertinente y acorde con los retos actuales de la medicina general.
Con base en lo anterior, la EMC debe de enfocarse en la formación de los padecimientos resultantes de las transiciones demográficas como el abordaje integral de enfermedades crónicas y envejecimiento.5 Por ello es importante el manejo multifactorial de estas enfermedades, ya que las principales causas de muerte son las enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.6
No obstante, resulta fundamental que las estrategias educativas dirigidas a los profesionales de la salud se sustenten en un diseño académico sólido que promueva un aprendizaje continuo, pertinente y accesible. La evidencia reciente destaca la necesidad de incorporar herramientas innovadoras para ampliar el alcance formativo sin comprometer la calidad pedagógica.7
En este marco, el Subcomité de EMC de CONAMEGE emprendió la reestructuración de las actividades de supervisión con el fin de asegurar estándares académicos rigurosos y promover programas libres de sesgos comerciales. Para ello, se consolidó un grupo especializado encargado de la evaluación y seguimiento sistemático de las actividades formativas, a la par se fortaleció la colaboración con los proveedores de EMC, fomentando el trabajo conjunto orientado a garantizar calidad, pertinencia y mejora continua.
Sumado a ello, el Subcomité, consciente de las necesidades en la formación profesional, llevó a cabo un análisis de las subcategorías que los proveedores de la EMC registran para ser evaluadas en la categoría de medicina general.
La imagen muestra que actualmente las subcategorías están vinculadas a las necesidades epidemiológicas del país; sin embargo, hay que considerar que la Organización Mundial de la Salud incluye el autocuidado como el recurso más importante para la atención de la salud y que los avances tecnológicos, a partir de la biotecnología y de la infotecnología marcan un vertiginoso cambio, que de no atenderse en la educación continua puede dejar en desventaja al médico general.
Más allá de la educación médica continua
Por otra parte, es conocido que una de las motivaciones del médico para continuar actualizándose es reducir la incertidumbre sobre lo que sabe y debería saber, aumentando su capacidad de resolución ante los problemas que enfrenta en la práctica cotidiana. En este periodo de aprendizaje el compromiso y la necesidad de responder a los problemas de la vida diaria, la EMC suele ser el complemento de la formación que recibió en la licenciatura.
Superando los límites de la educación médica continua, el desarrollo profesional continuo (DPC) representa un modelo integral de formación a lo largo de la vida profesional. Diversos autores han señalado la importancia de comprenderlo como un proceso integral que trasciende la actualización periódica.
El objetivo del DPC es mejorar la calidad en la atención del paciente y los resultados de salud de la población; consta de un conjunto de elementos que incluyen el aprendizaje autodirigido, la educación médica basada en competencias, el desarrollo profesional para mantener una certificación y la educación basada en equipo.
Desde esta perspectiva, el desarrollo profesional continuo (DPC) no solo articula la formación permanente, sino que la consolida como un proceso estructurado orientado a transformar las prácticas clínicas mediante el fortalecimiento de competencias, la autorregulación profesional y la colaboración interdisciplinaria. En este marco, la certificación en medicina general trasciende su función administrativa para constituirse en un mecanismo formal de validación de la competencia profesional, reafirmando que quienes ejercen la disciplina lo hacen con la preparación, la ética y la responsabilidad que demanda la práctica clínica contemporánea.9
A diferencia del título profesional y la cédula (documentos que acreditan la formación inicial y la autorización legal para ejercer), la certificación garantiza que el profesional de la salud mantenga una práctica actualizada, segura y basada en evidencia. Tal como señala la literatura especializada, la certificación y la recertificación permiten asegurar que el médico continúa desarrollando sus habilidades, responde a las necesidades cambiantes del sistema de salud y se mantiene alineado con los estándares nacionales de calidad.10
Este proceso se obtiene mediante la aprobación del Examen Nacional de Certificación en Medicina General y se renueva cada cinco años mediante la participación en actividades de EMC y DPC. Así, la certificación y el DPC reflejan un compromiso permanente con la excelencia, permitiendo que los médicos generales respondan con pertinencia, seguridad y profesionalismo a los desafíos actuales del ejercicio clínico.11
Estados Unidos fue el primer país que inició la acreditación y recertificación de la formación médica continua; hoy en día, existen 35 estados en ese país donde es obligatoria y requerida para que el médico renueve su licencia para ejercer la medicina. Asimismo, en Canadá, Australia y Nueva Zelanda tanto la formación continua como la recertificación son obligatorias. En Europa, solo en Reino Unido y en los Países Bajos es obligatoria; la European Accreditation Council for Continuing Medical Education (EACCME) está trabajando para que la acreditación se homologue en los diferentes sistemas.12
En nuestro país, es necesario fortalecer un modelo nacional donde se integren y articulen la EMC, el DPC y la certificación de los médicos generales.
Colaboraciones estratégicas que fortalecen la certificación en Medicina General en México
El Consejo Nacional de Certificación en Medicina General, A.C. en coordinación con el CONAMEGE y los Consejos estatales, han desarrollado iniciativas que han fortalecido de manera sustancial el proceso de certificación en el país. Estas acciones han ampliado su alcance y pertinencia, consolidándolo como un componente esencial para asegurar la calidad en la práctica médica.
En 2019 se alcanzó uno de los hitos más relevantes mediante la firma de un convenio entre el Consejo Nacional y la Universidad de Monterrey (UDEM), cuyo Examen de Certificación en Medicina General fue incorporado como una opción adicional para el proceso de titulación de los futuros médicos. En 2022 la Universidad Autónoma de Zacatecas se sumó a esta estrategia.
Otra colaboración significativa ha sido con la Escuela Militar de Medicina con quien se estableció un convenio para certificar a los médicos militares egresados de la licenciatura. Asimismo, se han concretado acuerdos con instituciones del sector salud, como el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en Toluca y la zona regional poniente de la Ciudad de México, mediante un programa de apoyo que incentiva la certificación de sus médicos y refuerza la cultura de la actualización continua dentro de la institución.
De igual manera, se han realizado acercamientos con el Instituto Mexicano del Seguro Social-Bienestar con el objetivo de fomentar la certificación entre los médicos aspirantes a las vacantes de la institución.
Asimismo, el Consejo Nacional, el CONAMEGE y los Consejos estatales han trabajado conjuntamente para promover la importancia del proceso de certificación como un componente esencial de la profesionalización médica, con la participación en foros de empleabilidad y encuentros universitarios.
En el terreno de las políticas públicas, se ha tenido participación en la elaboración de los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM), por invitación del Consejo de Salubridad General. A esto se suma la participación, en diversos foros legislativos ante el Senado de la República, donde se ha contribuido al diálogo nacional sobre la calidad de la atención médica y el desarrollo profesional del personal de salud.
En conclusión, la obligatoriedad de la certificación y recertificación no es una labor fácil en los países, pero una vez implantados, los médicos se adaptan sin demasiados problemas, ya que están de acuerdo en que contribuye a dar certeza y prestigio de la profesión ante la sociedad y el Estado.
Así, la certificación trasciende el acto de acreditar un saber: es la evidencia viva de que nuestro conocimiento permanece vigente y evolucionando, en beneficio directo de los pacientes y del sistema de salud.
Referencias bibliográficas
- 1. Bustamante JL. Escoger una especialidad: Especialidades Médicas y Áreas con Mayor Proyección a Futuro. Bitácora de Medicina Cardiometabólica. 2025. https://medicinacardiometabolica.com/2025/08/08/escoger-una-especialidad-especialidades-medicas-yareas-con-mayor-proyeccion-a-futuro/
- 2. Negrotto L, Corona-Vázquez T, Ibañez C, Montenegro P, Monterrey P, et al. Gender gap in medicine: A call to action for Latin America. Human Resources for Health, 2025;23:50. https://doi.org/10.1186/s12960-025-00998-1
- 3. González-Méndez LA., Rodríguez-Morales JJ. El futuro del desarrollo profesional continuo en medicina. Actualidad Practicum Script, 2022. https://www.practicumscript.education/actualidad-practicum-script/el-futuro-del-desarrollo-profesional-continuo-enmedicina
- 4. Guerrero AB., Ramírez-Arias JD. Desarrollo profesional continuo en profesionales de la salud. Gaceta Facultad de Medicina, 2020;(214)14-15
- 5. Lifshitz A. Tendencias de la educación médica [Trends in medical education]. Gaceta medica de México, 1997;133(1)25–33.
- 6. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Estadísticas de Defunciones Registradas de enero a diciembre de 2024 (preliminar), 2025 https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/edr/EDR2024-def_RR.pdf
- 7. Liang LB., Li X., Liu XP., et al. Evaluation of the star family doctors training program: An observational cohort study of a novel continuing medical education program for general practitioners within a compact medical consortium: a quantitative analysis. BMC Medical Education, 2023;23 (1), 250.
- 8. Lifshitz A. La práctica médica en el umbral del cambio. Ensayos sobre la transición clínica. Ed. Palabras y plumas. 2025
- 9. Pliego RCL. La certificación en Medicina Interna como símbolo de atención médica. Revista CERTEZA 2022;(1)18-19.
- 10. Suprema Corte de la Nación. Ley Reglamentaria del Artículo 5o. Constitucional, relativo al ejercicio de las profesiones en la Ciudad de México. Diario Oficial de la Federación, (última reforma publicada DOF 19-01-2018). 2018 https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/208_190118.pdf
- 11. Cedillo DA., Sánchez JCA. La certificación en Medicina General: Un compromiso con la calidad de atención. Revista CERTEZA, 2025;(11) 28-29.
- 12. Nuñez-Cortés JM., Palés-Argullós JL., Morán-Barrios J. Principios de educación médica. Ed. Panamericana. 2015
