Dr. Pedro Gualberto Morales Corral
Presidente del Consejo Nacional de Medicina del Deporte, A.C.
drpgmorales@hotmail.com
Cuando el ejercicio necesita un médico
En México, el Síndrome de Disfunción Metabólica Multisistémica representa uno de los principales retos de salud pública. Millones de personas conviven con hipertensión, obesidad y niveles elevados de glucosa, y con frecuencia reciben recomendaciones genéricas: “cambia tu estilo de vida”, “haz ejercicio”. Sin embargo, rara vez se les prescribe de manera específica dónde, cuándo, con qué intensidad, duración, frecuencia y tipo de ejercicio realizar.1

Esta brecha entre la recomendación y la prescripción sistemática revela una oportunidad clara para el sistema de salud: incorporar al ejercicio como intervención terapéutica estructurada, supervisada por profesionales capacitados.2
El origen de una necesidad: garantizar la calidad
La certificación médica no es únicamente un requisito administrativo. Es, ante todo, una respuesta histórica a la necesidad fundamental de proteger a las personas y garantizar la calidad de la atención.
Con el desarrollo de la medicina del deporte en México surgió la necesidad de contar con criterios claros para determinar quién está preparado para ejercer esta disciplina con competencia y seguridad. La evidencia internacional señala que regular la formación médica es indispensable para homogeneizar estándares de atención.
Desde finales del siglo XX, los especialistas reconocieron la urgencia de crear un organismo regulador que velara por la calidad formativa y profesional en esta área.

Nacimiento del Consejo Nacional de Medicina del Deporte
En 1993, durante un congreso en Oaxaca, un grupo de médicos de instituciones como la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Instituto Politécnico Nacional estableció las bases para la creación de un organismo rector de la especialidad.
Tras varios años de trabajo, en 1996 se formaliza el Consejo Nacional de Medicina del Deporte, y en el año 2000 se obtiene el reconocimiento de idoneidad por parte de CONACEM, integrándose como uno de sus Consejos y consolidándose como el organismo encargado de validar la competencia profesional en esta área.
Desde entonces, este organismo ha mantenido su vigencia mediante procesos periódicos de evaluación, asegurando el cumplimiento de estándares de calidad en la formación y certificación de especialistas.
La certificación: más que un requisito, una responsabilidad
La certificación médica valida que un especialista posee los conocimientos, habilidades y criterios clínicos necesarios para ejercer con seguridad. Diversos estudios han demostrado que la certificación médica se asocia con mejores resultados clínicos, mayor adherencia a guías y menor probabilidad de errores en la atención.3,4
Pero su importancia va más allá de lo individual, porque certificarse permite:
- Homologar estándares de atención
- Reducir la variabilidad en la práctica médica
- Favorecer la adherencia a guías clínicas
- Disminuir errores en la atención
En otras especialidades, como la medicina interna, se ha documentado que la certificación se asocia con mejores resultados clínicos, mayor apego a protocolos y menor incidencia de sanciones profesionales. Estos principios son igualmente aplicables a la medicina del deporte, donde una prescripción incorrecta de ejercicio puede representar un riesgo significativo para el paciente.

El médico del deporte en el panorama actual
Hoy en día, la medicina del deporte no se limita al ámbito del alto rendimiento. Su papel es cada vez más relevante en el manejo de enfermedades crónico-degenerativas, que son uno de los principales retos de la salud pública en México.
La inactividad física ha sido identificada como uno de los factores de riesgo más importantes en la mortalidad global, contribuyendo significativamente al desarrollo de enfermedades crónicas.5,6
En este contexto, el médico del deporte se posiciona como un actor estratégico en la prevención y tratamiento de estas condiciones, para el perfeccionamiento de la salud poblacional y como un componente estratégico del sistema de salud.
Actualmente, en México existen centros formadores de especialistas en el área en instituciones como UNAM, IPN, UANL, INR, UAEM y UADY. Estas instituciones han contribuido al desarrollo académico de la especialidad, aunque persisten retos en la estandarización y expansión de la formación.
Es importante destacar que existen distintas denominaciones académicas para designar a los profesionales que atienden aspectos de medicina del deporte: Medicina del Deporte y Rehabilitación y Medicina de la Actividad Física y el Deporte.
A pesar de esta diversidad terminológica, la Dirección General de Profesiones reconoce de manera homogénea a estos egresados, otorgando la cédula profesional como especialistas en Medicina del Deporte. No obstante, en el marco de la Opinión Técnico-Académica de Secretaría de Educación Pública a través de la Dirección General de Profesiones, la Secretaría de Salud y la Comisión Interinstitucional Para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, únicamente el programa de la Universidad Autónoma de Nuevo León se encuentra explícitamente identificado dentro de la Clasificación de Campos de Conocimiento de la Salud.7
Esta situación evidencia un área de oportunidad para la armonización de criterios entre las instituciones formadoras, con el fin de consolidar una nomenclatura uniforme que refleje con claridad la identidad, alcances y competencias de la especialidad en el contexto nacional.

Riesgos en un entorno sin regulación
La diferencia entre un médico certificado y uno sin certificación no siempre es visible para el paciente, pero puede traducirse en:
- Evaluaciones incompletas
- Prescripciones inadecuadas
- Mayor riesgo de eventos adversos
Por ello, fortalecer la cultura de la certificación no solo es un tema académico, sino de seguridad en la atención médica.
Fortalezas, retos y futuro de la especialidad
Fortalezas
- Trayectoria institucional consolidada
- Reconocimiento dentro del CONACEM
- Aval de Educación Médica Continua en Medicina del Deporte
- Participación de instituciones formadoras
- Procesos periódicos de certificación, mantenimiento de vigencia y certificaciones especiales
Desafíos
- Limitada presencia en el sistema público de salud
- Necesidad de mayor integración con otras especialidades
- Crecimiento de formación no regulada
- Baja visibilidad social del especialista
Ejercicio como medicina: una oportunidad para el sistema de salud
El futuro de la medicina del deporte en México dependerá de su capacidad para ser integrada plenamente en el modelo de atención preventiva, donde el ejercicio no sea solo una recomendación, sino un tratamiento estructurado.
En este contexto, la iniciativa internacional Ejercicio es Medicina representa una oportunidad estratégica para el sistema de salud mexicano. Este enfoque propone que la actividad física deje de ser una recomendación general y se integre formalmente como una intervención terapéutica dentro de la atención médica.
La evidencia respalda que el ejercicio estructurado puede prevenir y tratar múltiples enfermedades crónicas, además de reducir costos en salud.8,9
Su implementación implica reconocer al ejercicio como un tratamiento que debe ser prescrito, supervisado y evaluado por profesionales de la salud capacitados. En este escenario, el médico del deporte adquiere un papel central, pues cuenta con las competencias necesarias para individualizar la prescripción del ejercicio, estratificar riesgos y dar seguimiento clínico.
Asimismo, la incorporación sistemática de la prescripción de ejercicio en la práctica clínica ha demostrado mejorar los resultados en salud poblacional.1
Integrar este modelo en el primer nivel de atención permitiría no solo mejorar el control de enfermedades crónicas, sino también reducir costos asociados a complicaciones y hospitalizaciones. Así, la certificación en medicina del deporte no solo garantiza la calidad del profesional, sino que se convierte en un elemento clave para hacer viable la transición hacia un sistema de salud más preventivo, eficiente y sostenible.

Conclusión
La certificación en medicina del deporte representa una garantía de calidad en la atención médica.
En un contexto donde las enfermedades crónicas predominan y existe un insuficiente nivel de actividad física, la correcta prescripción del ejercicio puede transformar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, por lo que integrar el ejercicio como medicina, no es solo una propuesta innovadora, sino una necesidad urgente para transformar la salud de la población mexicana.
En el empeño integral y estratégico de elevar los niveles de salud y a la calidad de vida, fortalecer al Consejo Nacional de Medicina del Deporte, promover la certificación y consolidar la formación académica son pasos esenciales para asegurar que esta especialidad contribuya de manera efectiva a la salud pública en México. Certificar no ha de verse como un acto crediticio, certificar no solo valida conocimientos para una mejor atención, sino que protege vidas.

