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EDICIÓN

MAYO - AGOSTO 2026

NÚMERO 15


EL MUNDO DE LA CERTIFICACIÓN

EL MUNDO DE LA CERTIFICACIÓN

La formación de los y las residentes de psiquiatría en México: un proceso cada vez más complejo

Dr. Luis Alberto Patrón Vázquez

Presidente del Consejo Mexicano de Psiquiatría

Jefe de Enseñanza, Capacitación e Investigación del Hospital Psiquiátrico, Yucatán

luispatronvazquez@yahoo.com.mx


Los trastornos mentales constituyen una causa importante de discapacidad que afecta la calidad de vida de millones de personas en México y en el mundo. En nuestro país, el número de psiquiatras, que es de 3.7 por cada 100,000 personas, estando por debajo de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, que considera de 10 a 15 psiquiatras por cada 100,000 personas. La formación de especialistas en psiquiatría constituye un pilar fundamental para responder a esta creciente demanda de atención en salud mental y disminuir este déficit.1

Desde el inicio de la carrera nos enseñan que los humanos somos seres biopsicosociales, y que, como profesionales de la medicina, tenemos que tratar y entender al ser humano desde las tres perspectivas; en psiquiatría, más que en otras áreas de la medicina, esto es una realidad. Es indispensable preparar a los médicos y médicas residentes con sólidos conocimientos basados en evidencia científica, habilidades clínicas, nociones en psicología y una visión humanista.

Lograr este equilibrio en su formación es complicado. Por un lado, tenemos que infundir en ellos un conocimiento sobre los mecanismos biológicos que explican, aunque sea parcialmente, la génesis de los trastornos mentales, cómo realizar un adecuado examen mental que nos permita conocer cómo percibe el mundo, lo que piensa, lo que teme. Cómo realizar un diagnóstico, sin biomarcadores o estudios de imagen que nos permitan tener una mayor certeza.

También que conozcan la farmacopea disponible y aprender cómo decidir qué medicamento sería el idóneo para cada paciente. Tener nociones de medicamentos clásicos que nos han ayudado desde hace más de 70 años, y que todavía utilizamos, hasta las nuevas opciones farmacológicas, que desafortunadamente, no siempre están disponible para toda la población o en todas las instituciones. Es importante que también conozcan opciones no farmacológicas, como la terapia magnética transcraneal y la terapia electroconvulsiva, que pueden apoyar a muchas personas.

Como ya se comentó, los humanos somos seres biopsicosociales, y sería un error enfocar la enseñanza solo en el aspecto biológico. Para realmente conocer y entender a nuestros pacientes, también tenemos que considerar los aspectos psicológicos que influyen en la formación de su personalidad, por qué la persona actúa y reacciona como lo hace. Dentro del conocimiento que debe adquirir un especialista en psiquiatría, se incluyen las bases de las diferentes disciplinas psicoterapéuticas, lo que nos permitirá entender mejor a nuestros pacientes, poder proporcionar psicoeducación, mejorar la adherencia terapéutica y referir al especialista adecuado, de acuerdo con sus necesidades.

No podemos omitir el aspecto social. Entender cómo los aspectos culturales del paciente, el estilo de vida, el trabajo, la familia y los demás estresores afectan positiva o negativamente la etiología y la evolución de la enfermedad, el apego al tratamiento y el entendimiento del problema médico. Es importante también aprender a trabajar con otras disciplinas de la salud, que se especializan más en el área social, como trabajo social, para poder ofrecerle la mejor atención a los usuarios de nuestros servicios.

Otro aspecto relevante es la incorporación de nuevas estrategias educativas. La educación en línea, el aprendizaje basado en casos clínicos, las sesiones interdisciplinarias y el acceso a plataformas digitales pueden fortalecer la formación de los residentes, permitiendo una actualización constante y mayor flexibilidad para adquirir conocimientos. Sería irresponsable no considerar cómo utilizar estas herramientas para complementar la enseñanza tradicional y cómo favorecen el desarrollo del autoaprendizaje, competencia indispensable en una especialidad donde el conocimiento científico evoluciona continuamente.

Sin embargo, también es importante asegurarnos de que, al usar estas herramientas, los médicos en formación, no pierdan el juicio clínico. Es muy fácil con los medios actuales, usar la inteligencia artificial para hacer notas, llegar a diagnósticos y procesar mucha información, pero es nuestra responsabilidad como formadores, que las nuevas generaciones sepan que son instrumentos que nos ayudan, pero que no deben de sustituir nuestro juicio, nuestra experiencia y nuestra labor médica.

No nos podemos olvidar de la investigación, que debe de ocupar un lugar importante dentro de la residencia, promoviendo la participación en protocolos de investigación, presentación de trabajos en congresos y publicación de artículos científicos. Estas actividades fortalecen el pensamiento crítico y la capacidad de aplicar la medicina basada en evidencia en la práctica clínica, fomentando una actitud de mejora continua y contribuyendo al avance del conocimiento en salud mental.

Con respecto a las condiciones de la formación en las diferentes instituciones, estas han mejorado en los últimos años, sin embargo, los y las residentes continúan enfrentando jornadas exigentes, guardias largas y una alta responsabilidad clínica, lo que puede afectar su bienestar físico y emocional. Uno de los principales retos de la residencia en psiquiatría es mantener un equilibrio entre la carga asistencial y el aprendizaje académico. Es importante continuar promoviendo estrategias orientadas al bienestar de los residentes, considerando que un médico con buena salud mental ofrece una atención de mayor calidad y desarrolla mejor sus competencias profesionales.2

La formación de residentes de psiquiatría representa un proceso muy complejo que debe de combinar conocimientos y herramientas científicas, experiencia clínica, investigación y desarrollo humano. Los desafíos actuales, como el incremento de los problemas de salud mental y la falta de profesionistas en esta área, hacen indispensable fortalecer los programas de residencia. Formar psiquiatras altamente capacitados, empáticos, éticos, comprometidos con la salud biopsicosocial de sus pacientes, y comprometidos con una actualización continúa, mejorará la calidad de la atención en salud mental y contribuirá al bienestar de la población mexicana.

Referencias bibliográficas

  • 1. World Health Organization. Mental Health Atlas 2020. World Health Organization. 2021.
  • 2. Guzmán-Díaz G et al. Salud mental en posgrado médico: una urgencia en la sistematización de estrategias. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2024;62(5):e6048.
  • 3. Heinze G, Narváez RG, Appenzeller BK, de la Maz, MD, Jaramillo MS. Los especialistas en psiquiatría en México: año 2016. Salud Mental, 39(2), 69-76