Por: Mtro. Jorge A. Marín Zurita
Asesor de Comunicación Social, CONACEM
Formación, certificación y calidad: ejes para la medicina especializada en México
En un contexto de creciente demanda en atención de Alta Especialidad, presión sobre los recursos y exigencias cada vez mayores de calidad y seguridad del paciente, los institutos nacionales de salud ocupan un lugar estratégico en el sistema nacional de salud. La reciente designación del Dr. Carlos Arturo Hinojosa Becerril como titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad nos da la posibilidad de reflexionar sobre los retos actuales y las oportunidades de fortalecimiento institucional.
En esta entrevista para Certeza, el Dr. Hinojosa, también presidente del Consejo Mexicano de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular, comparte su visión sobre el presente y el futuro de la medicina especializada, y sobre la importancia de una colaboración estrecha entre la CCINSHAE y el CONACEM para consolidar estándares de excelencia, ética y confianza social.
¿Cuáles son los principales retos estratégicos que enfrentan hoy los institutos nacionales de salud y los hospitales de Alta Especialidad?
Asumir la titularidad de esta Comisión Coordinadora implica reconocer, con realismo, todos los desafíos que tenemos por delante. Se trata de desafíos estructurales del sistema nacional de salud. Enfrentamos una alta demanda asistencial, derivada de una transición epidemiológica compleja, en un contexto de ajustes presupuestales y de una legítima exigencia social por calidad, particularmente en lo referente a seguridad y atención oportuna de los pacientes.
Desde una perspectiva estratégica, uno de los retos más relevantes es garantizar un acceso efectivo y equitativo a la medicina de Alta Especialidad en nuestro país. Asimismo, es fundamental fortalecer la calidad y, en consecuencia, la seguridad del paciente. Estos son ejes no negociables en la atención médica y deben ser parte de la proyección del tercer nivel de atención.
Otro reto importante es asegurar la sostenibilidad operativa de los institutos frente a este escenario, para que puedan seguir fortaleciendo sus elementos esenciales: la formación de capital humano altamente especializado y la investigación clínica, que resulta sumamente valiosa.
Todo esto se encuentra alineado con el Plan Nacional de Salud 2025-2030, cuya ruta es clara y está enfocada en priorizar al paciente y fomentar la integración de redes funcionales de atención especializada. Los institutos nacionales de salud, como red de centros rectores, están orientados a la generación de conocimiento, innovación y excelencia clínica, cumpliendo sus tareas sustantivas de atención, investigación y docencia.
Los institutos nacionales de salud han sido históricamente pilares de la atención de Alta Especialidad, la investigación clínica y la docencia. ¿Qué acciones considera indispensables para preservar y fortalecer este triple compromiso institucional?
El valor histórico de los institutos nacionales de salud está precisamente en su vocación integral. Preservar este triple compromiso implica acciones bien coordinadas. Es indispensable proteger el tiempo académico del personal dedicado a la investigación, de manera que se fortalezca la investigación clínica para que tenga impacto social y generación de conocimiento.
Al proteger ese tiempo académico, se garantiza que la atención médica está sustentada en evidencia científica sólida. Asimismo, es necesario modernizar los modelos educativos dirigidos a las y los residentes, incorporando nuevas competencias transversales que fomenten la investigación como parte de su formación. En este encargo hemos trabajado en acercamientos con la UNAM para generar programas transversales que permitan a los residentes, desde su ingreso a los institutos, adquirir competencias que impulsen la investigación traslacional, alineada con las prioridades de salud del país. No existe un sistema de salud en el mundo que logre calidad sin una adecuada articulación entre atención, investigación y formación de recursos humanos.
Desde su experiencia como clínico y gestor hospitalario, ¿cómo debe articularse la CCINSHAE para garantizar escenarios de formación de excelencia para las médicas y médicos especialistas?
La CCINSHAE debe funcionar como un gran articulador nacional de la formación de especialistas de Alta Especialidad. No somos únicamente una red de hospitales que reciben residentes, sino un sistema que tiene la responsabilidad de garantizar estándares homogéneos de calidad, una supervisión académica efectiva y escenarios clínicos seguros, donde la formación esté claramente estructurada y orientada a la excelencia. En este sentido, la transversalidad resulta fundamental.
Esto implica fortalecer tanto la coordinación con las universidades, como el acercamiento permanente con los Consejos de Especialidades y los organismos certificadores. La relación estrecha con el CONACEM nos permite trabajar de manera conjunta en proyectos de planeación académica, modernizar los programas formativos y asegurar que la enseñanza esté alineada a las necesidades reales de salud de la población.
Un ejemplo concreto de esta articulación es la implementación de los protocolos nacionales de atención médica (PRONAM), presentados recientemente por el Secretario de Salud. Estos protocolos, desarrollados en coordinación con el Consejo de Salubridad General y con la participación de la CCINSHAE, establecen directrices basadas en la mejor evidencia científica para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las patologías más frecuentes, donde existe un consenso claro sobre el manejo clínico más adecuado.
Los PRONAM tienen como objetivo otorgar mejores oportunidades diagnóstico-terapéuticas a la población mexicana, promover un manejo equitativo e integral y estandarizar la atención médica en todo el sector salud. Actualmente se aplican a diversas enfermedades crónicas, pero se irán ampliando progresivamente a otras patologías, lo que permitirá homologar criterios de atención en todos los institutos nacionales de salud, elevando la calidad a nivel nacional.
Formar especialistas competentes, con una sólida base científica, ética y socialmente comprometida, es una responsabilidad estratégica que asumimos desde esta Comisión. La adopción de protocolos basados en evidencia no solo mejora la atención al paciente, sino que fortalece los procesos formativos, al ofrecer a las y los residentes marcos clínicos claros, actualizados y alineados con las prioridades del Sistema Nacional de Salud.
Usted es un firme impulsor de la educación médica continua. Lo hace también como presidente del Consejo Mexicano de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular, ¿Es posible incorporar innovación, tecnología y medicina basada en evidencia sin perder el sentido ético y humanista de la práctica médica?
Lejos de contraponerse, tecnología, evidencia y humanismo se fortalecen cuando se integran con responsabilidad. Hoy contamos con modelos de simulación clínica muy efectivos, herramientas de análisis de datos y tecnologías digitales que permiten una actualización científica permanente.
Estos mecanismos de enseñanza y retroalimentación deben desarrollarse sin perder el eje ético que rige la relación del médico con el paciente. De hecho, cuando se utilizan con este enfoque, las tecnologías refuerzan este eje ético. La transformación digital del sistema de salud, como lo establece el Plan Nacional de Desarrollo, debe estar siempre al servicio de la dignidad humana y de la calidad de la atención.
¿Cómo puede lograrse un equilibrio adecuado entre exigencia académica, evaluación profesional y condiciones laborales dignas para las y los especialistas en formación y en ejercicio?
No puede existir excelencia académica sin entornos de formación saludables. La exigencia académica debe acompañarse de esquemas claros de evaluación, tutoría efectiva y reconocimiento institucional. No debe haber sorpresas; los estándares deben estar protocolizados, consensuados y colegiados, en beneficio tanto de profesores como de residentes.
El bienestar del personal médico, en formación y en ejercicio, es un componente central de la calidad asistencial; si hay buenas condiciones para ellos, esto se reflejará en la atención a los pacientes. Cuidar al personal de salud es una estrategia directa para mejorar los resultados en salud, y así lo establece el Plan Nacional de Salud 2025-2030. El bienestar del médico, tanto en formación como en ejercicio, es un componente central de la calidad; esto es bien conocido.
Desde su nueva responsabilidad, ¿qué transformaciones estructurales cree que son necesarias para asegurar la sostenibilidad y proyección de los institutos nacionales de salud a mediano y largo plazo?
Para poder plantear acciones a mediano y largo plazo es indispensable partir de un diagnóstico adecuado. En ese sentido, es necesario avanzar hacia modelos de gestión más eficientes. Existen modelos de innovación en gestión que nos pueden ayudar a ser más dinámicos y que, a través de sistemas de señalización apoyados en modelos matemáticos, permiten identificar áreas de oportunidad.
A partir de esta señalización es posible focalizar los esfuerzos institucionales. Estos ejercicios ya los hemos venido trabajando desde hace algunas semanas y nos han permitido advertir problemas de manera oportuna y organizarnos para trabajar en equipo en áreas muy específicas. Todo ello contribuye de manera importante a la planeación estratégica.
Este enfoque también ayuda tanto a consolidar las redes de referencia y contrarreferencia dentro de la propia red de hospitales, como a diversificar los mecanismos existentes y las opciones de financiamiento, siempre con absoluta transparencia y en beneficio de todo el sistema.
Al mismo tiempo, es indispensable invertir en infraestructura. Por ello, estamos realizando levantamientos detallados de las necesidades actuales, del estado de los equipos, de los contratos de mantenimiento y de las proyecciones para los próximos cinco años. Con base en estas metodologías innovadoras de gestión, podemos definir de manera priorizada qué aspectos son vitales, cuáles son esenciales y cuáles son deseables, además de identificar aquellos elementos que tienen un impacto transversal o, por el contrario, una relevancia limitada para ciertos grupos de pacientes.
Es a partir de esta gestión y de estos modelos de innovación en gestión que podemos posicionar el quehacer de los institutos nacionales de salud para que sigan siendo referentes, no solo a nivel nacional, sino también internacional, de una medicina especializada de alta calidad.
¿Cuál considera que debe ser el papel de la certificación y recertificación médica como garantía de competencia profesional?
La certificación y la recertificación no deben entenderse como trámites administrativos. Representan garantías mínimas necesarias para que un profesional de la salud ofrezca atención de calidad. Son mecanismos fundamentales para asegurar que la práctica médica se mantenga actualizada, basada en evidencia y alineada con los más altos estándares de cada especialidad.
Desde esta perspectiva, la certificación fortalece la confianza de la sociedad en sus médicos y en las instituciones de salud. Es un factor importante.
¿Qué mensaje enviaría a las y los médicos especialistas que laboran en los institutos nacionales de salud?
Su papel es estratégico y profundamente trascendente. Son referentes clínicos, formadores de nuevas generaciones y custodios de los valores éticos de la medicina mexicana. Mantener la certificación y la recertificación no solo fortalece su desarrollo profesional, sino que reafirma su compromiso con una medicina ética, de excelencia y centrada en la seguridad del paciente. Se trata de una responsabilidad social acorde con su nivel de competencia y liderazgo.
¿Cómo visualiza una colaboración estratégica entre la CCINSHAE y el CONACEM para fortalecer la medicina especializada en México?
Esta colaboración es necesaria e indispensable. Debe ocurrir como una práctica cotidiana y en la toma de decisiones. Debe formar parte de una agenda conjunta en formación, evaluación, certificación, recertificación y mejora continua, alineada con los proyectos nacionales de salud.
Esta sinergia permite fortalecer los estándares académicos, armonizar los procesos de certificación y recertificación, consolidar una cultura nacional de calidad y promover una medicina especializada basada en evidencia. Son los pasos a seguir para estar siempre con el paciente en el centro de nuestras decisiones.
Doctor Carlos Arturo Hinojosa Becerril, muchas gracias por concedernos esta entrevista para la revista Certeza.
Gracias a ustedes por la invitación y por participar en esta revista del CONACEM, que es muy relevante para el sector salud y para los Consejos de Especialidades Médicas.
