Dr. Carlos Eduardo Aranda Flores
Tesorero de CONACEM

“Relatoría del Simposio ‘Recertificación médica: ¿garantía de calidad o simple formalidad para el especialista?’, presentado en las Sesiones Conjuntas con la Academia Mexicana de Cirugía y la Academia Nacional de Medicina.”
Conocer el presente para anticipar los desafíos de la medicina especializada
Las decisiones institucionales más importantes no se basan en percepciones, sino en evidencia. Comprender quiénes son los médicos especialistas certificados, cómo se distribuyen, cuáles son las especialidades con mayor crecimiento y dónde se concentran las necesidades de actualización es indispensable para planear el futuro de la certificación médica en México.

En este artículo comparto una lectura de los principales hallazgos del padrón nacional de recertificación y reflexiono sobre el significado que estas cifras tienen para la educación médica continua, la planeación institucional y la confianza que la sociedad deposita en la medicina especializada.
Conocer nuestros datos también es una forma de cuidar la calidad
Con frecuencia hablamos de la importancia de certificar y recertificar a los médicos especialistas. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a analizar quiénes integran realmente ese universo profesional. Conocer la composición del padrón nacional no constituye únicamente un ejercicio estadístico; representa una herramienta indispensable para comprender cómo evoluciona la medicina especializada en nuestro país y hacia dónde debemos orientar los esfuerzos institucionales.
Estoy convencido de que un sistema de certificación solo puede fortalecerse cuando conoce con precisión a la comunidad que evalúa. Las cifras permiten identificar tendencias, anticipar necesidades y diseñar políticas que respondan a la realidad de los especialistas, en lugar de hacerlo únicamente desde planteamientos normativos.
Actualmente, el padrón nacional del CONACEM integra 143,098 especialistas con certificación vigente, pertenecientes a los 47 Consejos de Especialidades Médicas. De ellos, 64,994 corresponden a certificaciones iniciales, mientras que 78,104 mantienen vigente su recertificación. Es decir, por cada nueva certificación, ya existe una comunidad consolidada de especialistas comprometidos con la actualización permanente.

Un sistema de certificación que continúa creciendo
La evolución de la recertificación en los últimos años refleja la consolidación del modelo mexicano de certificación.
El comportamiento del padrón muestra un crecimiento sostenido, alcanzando su máximo histórico en 2023 con 16,677 recertificaciones. A mediados de 2026, ya se habían registrado más de diez mil procesos concluidos, con una tendencia que anticipa un nuevo cierre anual de gran magnitud.
Más allá de los números, esta evolución refleja un cambio cultural. Cada vez más especialistas comprenden que la competencia profesional no es un atributo permanente, sino una responsabilidad que debe demostrarse periódicamente.
La recertificación comienza a consolidarse como parte natural del ejercicio profesional y no únicamente como el cumplimiento de un requisito administrativo.

La diversidad también caracteriza a la medicina especializada
Uno de los aspectos más interesantes del análisis es observar que el padrón nacional no es homogéneo. Cada grupo de especialidades posee características demográficas propias que reflejan la evolución de la práctica médica en México.
Las especialidades quirúrgicas concentran prácticamente la mitad de los especialistas recertificados, mientras que las especialidades clínicas representan cuatro de cada diez registros. A ellas se suman las especialidades de gabinete y la medicina familiar, que, aunque representan un porcentaje menor del padrón, poseen perfiles muy particulares desde los puntos de vista profesional y demográfico.

La distribución por sexo también revela una transformación importante en la medicina mexicana. Aunque a nivel global la base de especialistas recertificados sigue siendo predominantemente masculina, este patrón cambia significativamente al analizar las distintas especialidades.
En áreas como Pediatría, Ginecología y Obstetricia, Anestesiología y, particularmente, Medicina Familiar, la participación de las mujeres hoy es uno de los rasgos más relevantes del padrón nacional. En contraste, algunas disciplinas quirúrgicas todavía mantienen un predominio masculino.
Estas diferencias muestran que la evolución de la profesión médica ocurre de manera distinta en cada especialidad y que las políticas de formación y desarrollo profesional deberán considerar estas particularidades en los próximos años.

Las especialidades que concentran el mayor volumen de profesionales
Otro hallazgo relevante consiste en identificar las especialidades que concentran la mayor parte del padrón nacional.
Pediatría, Anestesiología y Ginecología y Obstetricia encabezan actualmente el número de especialistas recertificados. En conjunto representan una proporción considerable del universo nacional y constituyen áreas estratégicas para la planeación de programas de educación médica continua.
Por el contrario, especialidades como Ortopedia y Traumatología o Cirugía General continúan mostrando una composición predominantemente masculina, lo que confirma que cada disciplina mantiene dinámicas demográficas particulares.

La geografía también explica la recertificación
El análisis territorial permite identificar otra característica del sistema nacional: la concentración de especialistas.
La Ciudad de México concentra poco más de una cuarta parte del padrón nacional. Si se suma la participación del Estado de México y de Nuevo León, estas tres entidades concentran cerca de la mitad de los médicos especialistas recertificados del país.
Esta distribución refleja la ubicación de los principales centros hospitalarios, universidades y sedes de formación de recursos humanos para la salud, pero también pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las oportunidades de educación médica continua y desarrollo profesional en otras regiones del territorio nacional.

Las cifras, por sí mismas, no transforman los sistemas. Lo verdaderamente importante es la capacidad de interpretarlas y convertirlas en decisiones institucionales.
Conocer cómo evoluciona el padrón nacional permite anticipar necesidades de actualización, identificar áreas de crecimiento, reconocer cambios demográficos y orientar con mayor precisión los programas de certificación y recertificación.
Estoy convencido de que la fortaleza del modelo mexicano de certificación dependerá cada vez más de nuestra capacidad para utilizar, analizar y comunicar esta información como una herramienta estratégica. La recertificación no solo acredita y respalda las competencias individuales de los médicos especialistas, sino que también genera información valiosa para comprender la evolución, las tendencias y las necesidades de la medicina especializada en México.
Ese conocimiento es uno de los activos más valiosos del CONACEM. Administrarlo con responsabilidad permitirá construir políticas más equitativas, fortalecer la educación médica continua y seguir ofreciendo a la sociedad la certeza de que la medicina especializada mexicana mantiene como principios fundamentales la calidad, la mejora continua y la confianza pública.
